Estrategias de Sostenibilidad para PYMES en Tiempos de Calor

Vamos por la segunda ola de calor del verano y dicen que en nada llega la tercera, además estamos en la campaña de rebajas de verano y todos queremos comprarnos algo para nuestras cercanas vacaciones. Para realizar esa compra con este calor hay dos opciones para el consumidor, acercarse al centro comercial a comprar y…

White delivery van with DUM logo on city street surrounded by pedestrians and vehicles

Vamos por la segunda ola de calor del verano y dicen que en nada llega la tercera, además estamos en la campaña de rebajas de verano y todos queremos comprarnos algo para nuestras cercanas vacaciones. Para realizar esa compra con este calor hay dos opciones para el consumidor, acercarse al centro comercial a comprar y disfrutar de la temperatura que suelen tener o quedarte en casa y no moverte. Cada vez hay más consumidores que deben estar optando por la segunda opción, lo cual queda demostrado en la cifras y madurez del comercio electrónico.

El consumidor que busca esa comodidad creo que esta empezando a cambiar y ya no solo exige inmediatez, precios competitivos y devoluciones sencillas; en su toma de decisiones pesa cada vez más el impacto medioambiental del paquete que recibe en su puerta.

Sin embargo, el verano añade una capa de complejidad energética que a menudo pasa desapercibida. Las altas temperaturas obligan a los sistemas de refrigeración de las flotas de alimentación y farmacia a trabajar al máximo de su capacidad. Al mismo tiempo, el uso del aire acondicionado en los vehículos convencionales de reparto capilar incrementa de forma notable el consumo de carburante. En este contexto, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de la última milla experimentan un repunte estacional crítico.

Para las empresas, la sostenibilidad ha dejado de ser una acción de relaciones públicas o un sello decorativo en la página web. En el entorno competitivo actual, los grandes marketplaces, los operadores logísticos de primer nivel y los clientes corporativos exigen una transparencia total en los indicadores ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza). Medir, reportar y, sobre todo, reducir la huella de carbono de la cadena de suministro se ha convertido en una condición obligatoria para licitar, vender y crecer.

Para abordar la descarbonización, el primer paso es identificar de dónde proceden exactamente las emisiones. La metodología estándar internacional divide las emisiones de una empresa en tres grandes bloques o alcances:

  • Alcance 1 (Emisiones directas): Son las generadas por fuentes que posee o controla la propia empresa, como los vehículos de una flota propia o las calderas y calderas de los centros de trabajo.
  • Alcance 2 (Emisiones indirectas por energía): Se derivan del consumo de la electricidad, calefacción o refrigeración adquirida y consumida por la organización en sus oficinas o almacenes.
  • Alcance 3 (Otras emisiones indirectas): Engloba todas las emisiones que ocurren en la cadena de valor de la empresa, pero que provienen de fuentes que no son de su propiedad ni están controladas por ella. Aquí se incluye el transporte subcontratado, la fabricación de los productos adquiridos a proveedores o la gestión de los residuos.

En un país como el nuestro dónde el transporte y en muchos casos el almacén suele estar en un modelo subcontratación logística, más del 85% de su huella de carbono se concentra en el Alcance 3.

Este es el verdadero laberinto para el gestor de la logística de una empresa: ¿Cómo medir el impacto ambiental de un proceso que no ejecuta directamente? La respuesta no es la parálisis ni la resignación, sino la exigencia de datos y la colaboración estrecha con los proveedores de transporte, un enfoque plenamente alineado con las metodologías europeas de descarbonización como el programa Lean & Green.

Medir la huella de carbono puede sonar a un proceso burocrático, costoso y reservado únicamente para multinacionales con departamentos enteros dedicados a la consultoría ambiental. La realidad es muy distinta. La estandarización internacional, consolidada bajo normas como la ISO 14083, ha permitido el desarrollo de herramientas de software accesible en modalidad SaaS (Software como Servicio) que automatizan el cálculo integrándose directamente con los sistemas de gestión de envíos de una empresa.

Existen dos métodos principales para abordar esta medición según la madurez de sus datos:

  • Si la agencia de transporte subcontratada aún no facilita el dato exacto de emisiones por envío, la pyme puede estimarlo cruzando tres variables básicas: el peso de la mercancía, la distancia en kilómetros entre el origen y el destino, y el factor de emisión estándar asignado al tipo de vehículo empleado (furgoneta diésel, camión ligero, vehículo eléctrico). La fórmula básica responde al siguiente esquema:
  • El escenario ideal y el que exigen los auditores de Lean & Green. Consiste en que el operador logístico o transportista comparta el registro real del combustible consumido por la flota dedicada a la operativa durante un periodo de tiempo y lo prorratee por el número de paquetes entregados. Exigir estos informes de sostenibilidad mensuales a tus socios de transporte no solo te da el dato real para tu reporte ESG, sino que sirve como un excelente filtro de selección de proveedores: aquellas agencias de transporte incapaces de aportar datos de su huella de carbono están quedando fuera del mercado competitivo actual.

Una vez que la empresa sabe cuánto contamina su operativa, llega el momento de aplicar medidas correctoras. El verano ofrece oportunidades únicas de optimización, pero también exige vigilar ineficiencias específicas de la estación.

En los meses de verano, el consumo de combustible de las flotas de reparto capilar se incrementa de media entre un 10% y un 15% debido al uso continuado del aire acondicionado en las cabinas y, de manera mucho más crítica, al esfuerzo de los motores para mantener la temperatura en el transporte de productos perecederos, cosméticos o farmacéuticos.

Para combatirlo, las pymes deben priorizar transportistas que utilicen sistemas de refrigeración pasiva avanzados (paneles de aislamiento al vacío, acumuladores de frío eutécticos) que mantienen la temperatura interior de los contenedores durante horas sin necesidad de consumir energía mecánica del vehículo durante la marcha.

El mayor enemigo de la sostenibilidad en la última milla del e-commerce es la entrega fallida. Cuando un repartidor llega a una vivienda y el cliente no está (algo sumamente habitual en julio debido a las vacaciones, las jornadas intensivas o los planes al aire libre), el paquete debe regresar a la nave y volver a ponerse en ruta al día siguiente. Esto duplica automáticamente la huella de carbono de ese envío.

La estrategia más efectiva para las empresa es incentivar activamente las entregas fuera del hogar (Out of Home), promoviendo el uso de:

  • Redes de Lockers (Taquillas inteligentes): Ubicadas en gasolineras, supermercados o centros comerciales, permiten al transportista consolidar decenas de pedidos en una única parada, reduciendo las emisiones por paquete de forma drástica.
  • Puntos de conveniencia (Tiendas de barrio): Comercios locales que actúan como puntos de recogida. Al centralizar los envíos en estos comercios, se elimina el kilometraje disperso por las urbanizaciones o centros urbanos y se fomenta la economía de proximidad.

Existe la falsa creencia de que implementar medidas de sostenibilidad en la cadena de suministro es un gasto a fondo perdido que las empresas no se pueden permitir. La realidad de la gestión operativa demuestra todo lo contrario: cada kilogramo de CO₂ que se ahorra en el transporte equivale a un ahorro directo en la factura de combustible o en las tarifas de distribución.

Optimizar las rutas de reparto mediante software de enrutamiento dinámico para evitar atascos y reducir las distancias no solo limpia la atmósfera de gases contaminantes, sino que disminuye el desgaste de los vehículos, reduce las horas extraordinarias del personal y baja el coste por kilómetro. Rediseñar el embalaje para eliminar el aire de las cajas (evitando transportar cajas semivacías) permite consolidar más pedidos en un mismo vehículo, mejorando la eficiencia cúbica y abaratando el coste unitario del envío.

Además, desde el punto de vista del posicionamiento de marca, la empresa que mide y comunica de forma honesta y transparente sus esfuerzos de descarbonización —por ejemplo, ofreciendo al cliente la opción de un «envío verde» más lento pero centralizado o mostrando el impacto evitado al elegir un punto de recogida— consigue índices de fidelización notablemente superiores entre las nuevas generaciones de consumidores.

El verano es una época de alta actividad para la DUM, pero también representa el momento ideal para auditar nuestras operaciones bajo las condiciones más exigentes del año. Las tendencias de mercado actuales confirman que la sostenibilidad ha pasado de ser una corriente voluntaria a convertirse en un marco regulatorio y competitivo estricto.

En definitiva no podemos gestionar lo que no medimos, y no podemos optimizar lo que no gestionamos. Entender el origen de nuestras emisiones de Alcance 3, exigir datos de calidad a nuestros operadores de transporte, apostar por tecnologías de entrega flexible como los puntos de conveniencia y eliminar las ineficiencias del transporte en épocas de calor extremo son los pasos lógicos para construir una ventaja competitiva real.

La descarbonización de la cadena de suministro no es un freno para el crecimiento de la empresa; es, indiscutiblemente, la hoja de ruta para asegurar su rentabilidad futura en un mercado que ya exige ser verde.

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