Como ya hemos hablado en estos meses pasados las olas de calor recurrentes de este verano y las temperaturas que superan ampliamente los 40°C en gran parte de la península, convierten la operativa logística en un entorno de máxima exigencia para las empresas dedicadas a la alimentación fresca y congelada, la industria farmacéutica, los productos biológicos o la cosmética técnica, de cara a garantizar la integridad de la cadena de frío.
Pensaba que ya no iba a ser necesario hablar sobre ello, pero con los calores que hoy me he incorporado al trabajo después de mis vacaciones, he decidido incidir sobre este tema
Todos sabemos que :
- Mantener la estabilidad térmica de los productos a lo largo de toda la cadena de suministro —desde la salida de la cámara frigorífica hasta la entrega en el punto de venta o en el domicilio del consumidor final— es un requisito legal, sanitario y de viabilidad económica.
- Así como que un fallo de pocos grados durante un intervalo de tiempo reducido puede arruinar lotes enteros, generar devoluciones inmediatas, acarrear sanciones de la autoridad sanitaria y destruir la confianza de los clientes comerciales.
La cadena de frío es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. En sectores como el farmacéutico (donde los márgenes de conservación oscilan estrictamente entre +2°C y +8°C, o en ultracongelación a -20°C/-80°C) o el alimentario (carnes, pescados, lácteos y platos preparados), una desviación térmica desencadena consecuencias críticas:
- Pérdida total del valor de la mercancía: La rotura de la curva de frío invalida la vida útil del producto, obligando a su destrucción inmediata y generando pérdidas directas no siempre cubiertas por las pólizas si se demuestra negligencia en el protocolo de manipulación.
- Costes derivados de la logística inversa: Gestionar el retorno de un palet rechazado en el muelle de destino duplica los costes de transporte y genera gastos adicionales de gestión de residuos certificados.
- Riesgo legal y regulatorio: El incumplimiento del Acuerdo sobre Transportes Internacionales de Mercancías Perecederas o de las directrices de Buenas Prácticas de Distribución en el sector farmacéutico expone a las empresas a la inmovilización de flota y sanciones administrativas severas.
La mayoría de las incidencias térmicas no se producen durante el trayecto por carretera con el motor del equipo de refrigeración encendido, sino en los momentos de transición y manipulación física de la carga.
Puntos Críticos de Fuga Térmica:
- El muelle de carga desprotegido. La transferencia de palets entre la precámara refrigerada y el semirremolque es el punto de mayor vulnerabilidad. Si el muelle carece de abrigos isotérmicos hinchables o pasarelas estancas, la entrada de aire caliente exterior (que en verano puede rondar los 38°C-42°C) eleva la temperatura superficial del producto en cuestión de minutos, generando condensación interna en los embalajes plásticos.
- La inercia térmica y el error del «no preenfriado». Cargar mercancía a +4°C dentro de una caja isoterma que ha estado expuesta al sol durante horas a 45°C provoca que la propia estructura del semirremolque transfiera calor por contacto y radiación directa al producto. El equipo de frío del vehículo está diseñado para mantener la temperatura, no para enfriar una caja caliente cargada. Cargar sin una fase previa de preenfriamiento de la caja es una causa directa de no conformidad en destino.
- Las aperturas continuas en la última milla capilar. En la distribución urbana a tiendas, supermercados o canal HORECA, un repartidor puede abrir las puertas traseras de la furgoneta frigorífica entre 15 y 30 veces a lo largo de su ruta matinal. En cada apertura, el aire frío se escapa de inmediato por diferencia de densidad y es sustituido por aire cálido exterior, impidiendo que el evaporador recupere la temperatura consigna antes de la siguiente parada.
Debemos además tener en cuenta que garantizar la cadena de frío en 2026 ya no depende de termómetros analógicos leídos al final del día. La adopción de tecnología IoT ha democratizado la trazabilidad térmica en tiempo real para cualquier tamaño de empresa:
- Dataloggers inalámbricos (Bluetooth / NFC / RFID): Dispositivos compactos y de bajo coste que se colocan directamente en el interior de las cajas o adheridos al palet. Permiten al receptor descargar la curva de temperatura completa en su smartphone nada más descargar la mercancía, sin necesidad de abrir embalajes secundarios.
- Sondas telemáticas LoRaWAN / 4G con alertas en tiempo real: Sensores instalados en el interior de la caja de transporte conectados al sistema de gestión de flotas (TMS). Si la temperatura supera el umbral crítico durante más de 5 minutos, el gestor de tráfico recibe una alerta instantánea, lo que permite contactar al conductor para corregir el termostato o desviar la carga a un punto frío cercano antes de que el producto se deteriore.
- Soluciones de embalaje pasivo avanzado: Uso de mantas térmicas multicapa de alta reflectividad, cajas isotérmicas de polipropileno expandido y acumuladores de frío de cambio de fase que garantizan la estabilidad térmica hasta 72 horas sin depender de suministro eléctrico externo.
Alguna de las tareas que debemos realizar en el almacén durante las semanas de calor extremo antes de precintar las puertas del vehículo, son:
- Inspección técnica del vehículo: Comprobar la validez del certificado ATP de la caja isoterma y verificar el nivel de refrigerante y batería de la unidad de frío.
- Preenfriamiento verificado: Asegurar que la caja del camión ha alcanzado la temperatura de consigna deseada durante al menos 20-30 minutos antes de comenzar la estiba de los palets.
- Uso de barreras físicas intermedias: Instalar cortinas de lamas de PVC o paneles separadores térmicos longitudinales dentro del camión para aislar los pedidos de las primeras entregas y proteger el resto de la carga durante las aperturas de puertas.
- Carga en tiempo récord: Fijar un tiempo máximo de estiba en muelle no superior a 15 minutos por vehículo para evitar pérdidas de inercia térmica.
- Calibración y encendido de sondas: Verificar que los registradores de temperatura están activados, vinculados al albarán digital correspondiente y registrando datos antes de cerrar el portalón.
Para poder mantener la cadena de frio en estas épocas estivales, debemos tener rigor técnico, procedimientos estandarizados y realizar una monitorización continua. Tener claro estos criterios no solo nos va a hacer cumplir con las normas, sino que se va a convertir en una ventaja competitiva directa que minimiza costes por mermas, consolida la fiabilidad de las entregas y refuerza la reputación de la empresa ante los clientes más exigentes del mercado.





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